24 respuestas a “
Confesiones de un ochentero

  1. Confieso que los CD’s que salieron a finales de los 80’s, los sigo escuchando :p, y comparto que no soy esclava del teléfono tampoco.
    La tecnología es muy cómoda para el usuario pero aveces invade tu privacidad.

  2. Pues bien… al ser parte de esa primera anécdota, procederé a complementarla un poco: Efectivamente, durante esos primeros años de la computadora, Alejandro – que en su casa tenía un verdadero maquinón – y yo – que tenía en casa una computadora con 16 kb de memoria – nos dedicamos a aprender a programar. El mundo era otro… el GWBASIC (nombre completo de la aplicación de Basic de aquellos tiempos) era la revolución recién llegada y un aviso de lo que vendría… Después de muchas discusiones, ideamos un ingenioso programa que haría lo in-i-ma-gi-na-ble: ¡Cambiaría las funciones del teclado! Si! Las teclas que podemos ver como F1 a F12, y que hoy podemos ajustar entrando al simple menú, serían reemplazadas en sus funciones por un magnífico programa. ¿El nombre del archivo? funcambi.bas (Recuerden que en esos tiempos no se podían utilizar nombres de archivo de mas de 8 caracteres). Efectivamente, por un error lamentable, el gran programa de cómputo se perdió en el camino… Estoy seguro de que si a Steve Jobs le hubiera pasado algo similar, sería abogado o piloto (como nosotros)…

    Lo que es cierto es que esos momentos de “no tanta tecnología” los llevo muy presentes con nostalgia. Hoy, todo parece estar “a la mano”: ¿quieres saber quien es el presidente de Namibia? internet. ¿quieres saber cual es la fórmula del DNA? internet. ¿quieres saber como se comporta el mercurio cuando llega a – 200 grados centígrados? internet.

    El problema es que internet no nos dice como se llaman nuestros vecinos, ni como han estado nuestros amigos, ni que han hecho nuestros familiares. Por eso, estoy totalmente de acuerdo en que, las cosas modernas, deben auxiliarse de la tecnología, pero, en muchas otras, es mejor “a la antigüita”.

    Un abrazo

    1. Excelente la información adicional. Agregué una nota de pie de página para referir a tu comentario, que complementa de manera magistral la historia relatada.

      en efecto, programábamos con GWBASIC. Eso sí lo recordaba. No recordaba la función del programa ni su nombre, pero en cuanto lo leí regresaron las memorias. También recuerdo que aquella máquina tenía solo 10 teclas de funciones y se encontraban en el lado derecho del teclado, y no en la parte superior.

      Ni hablar… por un lamentable error el mundo progresó más lentamente.

      Estoy de acuerdo. Un equilibrio entre el uso de la tecnología por un lado y las cosas “a la antigüita” por el otro es muy sano.

      ¡Saludos!

  3. Qué ameno y buen artículo. Comparto contigo mi gusto por el periódico y por los libros de papel aunque tengo una kindle que utilizo diariamente. Uso whatsapp, que sirve para tener noticias inmediatas. Pero que nunca se acabe el correo electrónico. Reemplaza a las cartas que enviábamos hace años, con detalles imposibles de plasmar en tan cortos mensajes. Estoy feliz con mi smartphone pero prefiero la conversación más humana, de persona a persona y, de ser posible también, frente a un cafecito. Te felicito.

  4. Qué artículo tan bueno y tan instructivo y ameno a la vez. Es nostálgico y gracioso leer acerca de aquellas computadoras y monitores tan poderosos, pero que ahora no son casi nada comparados con los actuales. Es cierto, llevo años oyendo acerca de la “paperless office” y cosas por el estilo, pero que nunca llegaron a desplazar lo viejito, ni llegarán.
    Felicitaciones

    1. ¡Gracias!

      Sí. Resulta hasta difícil entender en estos días el limitado poder de aquellos “monstruos”. Vale la pena hacer una comparación de aquella máquina con una Raspberry Pi, modelo 3, con un precio de 35 dólares:

      – RAM: 1 GB vs. 512 KB – 2,000 veces más memoria
      – CPU: 4 núcleos a 1.2 GHz vs. 1 núcleo a 4 KHz – 300,000 (x 4) veces más.
      – Almacenaje: 64 GB (micro SD) vs. 720 KB – 89,000 veces más (disco de 5 1/4 de pulgada vs. micro SD card).
      – El ya mencionado monitor monocromático vs. conexión, vía HDMI, a nuestra “televisión inteligente”

      Y la comparación es con el dispositivo más humilde que se encuentra en el mercado actualmente, con el que no se pueden efectuar tareas muy demandantes.

  5. Excelente artículo Ale, muy ameno e interesante, a mi por el contrario me encanta la tecnología, pero coincido contigo en tanto no debería morir o ser deshechada la tecnología anterior. Y también me gusta platicar con la gente de frente y un café de por medio me da flojera hablar por teléfono y prefiero en persona como antes. Saludos

    1. ¡Gracias, Claudia!

      A mí también me encanta la tecnología. Lo que no me encanta es que cada vez que llega algo nuevo parece que debemos olvidarnos del mundo como era antes.

      Así es que aunque parezca que estoy pasado de moda, sido disfrutando algunas cosas a la antigüita.

      ¡Saludos!

  6. ¡Qué buen viaje a los ochenta!

    La pantalla verde, BASIC, periodicos de papel, discusiones de café. Sin olvidar el placer de oír un disco de vinil, de principio a fin.

    La kindle me gusta pero espero que a los libros de papel les quede todavía una larguísima vida, lo mismo que al correo electrónico, para mí, el mejor medio para comunicarme con los (muchos) que viven lejos.

  7. Cómo olvidar los discos de vinil.
    Recuerdo abrirlos después de comprarlos, siempre con la expectativa: ¿el protector del disco será un papel con las letras de las canciones, o será un simple plástico?

  8. Siempre libros, muchos libros, y mi agenda Moleskine! Muchas cosas que no pasan de moda o se quedan viejas se convierten en un clásico, son para siempre. Saludos, Alejandro!

  9. Si, hay muchas cosas que nos causan tal vez un poco de nostalgia, otras siguen siendo útiles y cómodas a como aprendimos a usarlas, yo me rehusé a utilizar un teléfono “inteligente” durante algunos años solo para comprobar que si son una herramienta muy ventajosa, y pues, vimos el otro día lo favorable que es una tableta en comparación a un libro impreso en lo que a almacenamiento y precio se refiere. Un abrazo.

  10. Trabajo en un bachillerato agropecuario en el cual la tecnología no es para todos, muchas de las computadoras son armadas o de reciclaje. Los estudiantes tiene celulares pero en la mayoría de las ocasiones no traen datos suficientes, no contamos con señal abierta hay que conectarse con cable a la antigua en las oficinas, usamos libros de papel y en varias de las comunidades no hay señal de internet y/o no cuentan con computadora en casa. Cuando leo pienso en: wow!! Vivimos como en un mundo paralelo. Se puede vivir sin tanta tecnología y se vive más relajado, pero también es cierto que en un mundo tan competitivo es muy necesaria, y el tener poco acceso le limita de oportunidades a muchos de nuestros estudiantes.
    Un fuerte abrazo, saludos.

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