Vivir en la rutina y su posible solución

Las vacaciones tienen muchas ventajas. Algunas de ellas resultan obvias. Por ejemplo, la oportunidad de relajarse. Además es una ocasión para conocer lugares nuevos e inexplorados. Sin embargo, no todo es alegría. Al menos no para alguien como yo, acostumbrado a vivir en la rutina. Ofrezco una pequeña y sencilla historia para explicarme con más claridad.

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No les voy a mentir: vivir en la rutina se me dificulta.

La semana pasada salí de vacaciones. Como en otros veranos, nos desaparecimos a la primera oportunidad. Sin embargo, como reporté la semana pasada, no todo salió como se esperaba. Un ejemplo es el cable roto de mi computadora portátil. Al principio no le di importancia. Por el contrario: estaba feliz con una carga menos. Me daría la oportunidad de desconectarme de la tecnología.

A pesar de mis buenas intenciones, he enfrentado serias limitaciones. Una de ellas fue la primera entrega en el blog con demora. Creí que sería divertido escribir desde mi teléfono. La realidad es que fue difícil y lento. El experimento fue más complejo de lo esperado. . .

Cuando la vida se vuelve fácil

Vivir en la rutina es cómodo. De momento nos acostumbramos a hacer las cosas de cierto modo. La vida se vuelve fácil. Nos sumergimos en nuestra zona de confort. Olvidamos el valor de superar retos y de pensar de manera diferente. Perdemos la emoción y hasta el interés en lo novedoso.

Soy una persona rutinaria. Me imagino que esto vuelve loca a mi famlia. Un ejemplo son mis propuestas para salir a comer: se limitan a un par de lugares. Y sin ningún problema iría a ellos de manera repetitiva. También soy casero. Me gusta disfrutar de las comodidades que me he diseñado y el lugar para ellas es la casa.

En busca de la emoción

Dicho lo anterior, hay que pensar afuera de la norma. No debemos de conformarnos con la rutina. Así nos arriesgamos a perder grandes oportunidades. Hay que salir en busca de proyectos y emociones. Es necesario salir en busca de nuevos tipos de comida. Hay que explorar restaurantes desconocidos.

Una de estas grandes oportunidades la presentan las vacaciones. En mi caso esto empieza en el proceso de planeación, o más bien en su ausencia. Gracias a mi famosa desidia, dejo todo para último momento. Llego al extremo de decidir el destino a horas de la salida.

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La vida puede volverse repetitiva. es entonces cuando hay que buscar un escape.

A veces despertamos pensando que no vamos a ningún lado. En la noche, apagamos la luz en un hotel de un lugar nunca antes visitado. Esta extraña habilidad estresa a amigos y familiares. Preguntan constantemente si ya decidimos nuestro destino. Yo, tranquilo, les digo que no.

Un lugar diferente

Una vez superada la etapa de planeación, las cosas no mejoran. Estar en un lugar diferente es interesante pero también incómodo. Yo, que disfruto de vivir en la rutina, enfrento retos interesantes:

  • Transportación dentro de ciudades desconocidas.
  • Choques culturales.
  • Lenguas extrañas.
  • Lejanía de amenidades caseras.
  • Limitaciones de peso y equipaje.
  • Planeación de paseos y recorridos.
  • Dificultad para escribir el blog en las vacaciones.

Lo anterior (y más) ayuda a pensar de manera diferente. esto es positivo. Nos hace pensar de manera creativa a la hora de las inevitables eventualidades.

Vivir en la rutina y su posible solución

Lo dicho antes es solo un ejemplo. Hay muchas oportunidades en la vida para salir de la rutina. Algunas son voluntarias. Otras, lamentablemente, no. A veces las cosas salen diferentes. En ocasiones hay que dar el cien por ciento para resolver situaciones serias y difíciles. Pero al final esto nos hace fuertes y resilientes.

La solución para gente que como yo gusta de vivir en la rutina es simple: salir de ella. Para eso, hay un truco que se me facilita:

La improvisación

Últimamente he valorado la importancia de la planeación. Sin embargo, a veces la mejor solución está en la improvisación. Hay que ser organizados, pero también es bueno vivir en un caos semi-ordenado.

Dejar que las cosas se den por sí solas y buscar una solución en el momento puede ser un antídoto contra la facilidad de vivir en la rutina.

Conclusión

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A veces los obstáculos nos sacan de la rutina.

Vivir en la rutina nos hace la vida más fácil y cómoda. Sin embargo, esto no siempre es lo óptimo. Es recomendable salir de vez en cuando de las comodidades a las que estamos acostumbrados. Hay que improvisar y pensar de una manera creativa.

Una buena forma de salir de la rutina son unas vacaciones. Si salen de última hora y sin planeación, mejor.

. . . Llevo una semana y ya extraño la rutina de casa. Habría pensado que las horas que paso sin conexión a Internet serían buenas. Pero no es así. Me estoy atrasando en muchas cosas. Por otro lado, disfruto los momentos lejos de las obligaciones cibernéticas.

Escribir el artículo de la semana pasada desde el teléfono fue dolorosamente difícil. Hoy las cosas fueron diferentes. Pude sentarme frente a una computadora personal. Escribo desde un teclado físico, duro y ruidoso. Tal como me gusta. Estoy en mi elemento.

Disfruto mucho de estar de visita con la gente que quiero. También quiero llegar a casa. Cuando esté allá, no me costará trabajo decidir dónde comer.

4 comentarios en “
Vivir en la rutina y su posible solución

  1. Son buenos tus deseos de salir de la rutina, sobre todo porque estás joven. A mi edad, no hay nada mejor que una rutina firme como una roca. Que te guste estar en casa no tiene nada de malo, al contrario, aunque de vez en cuando hacer cosas diferentes animan la vida. Muy buen artículo. Te felicito.

  2. La rutina, creo yo, es un arma de dos filos: te ayuda y te estorba. Te permite cierta tranquilidad, pero, como dices en el artículo, oculta las oportunidades.
    Una buena ocasión de salir de la rutina son las vacaciones y su planeación, ciertamente, no es tan necesaria.
    Muy buen artículo, aunque no haya sido escrito con ayuda de un teléfono, je je.

    1. Muy cierto.

      Creo que lo que hay que hacer ante armas de dos filos es entenderlas y aprovechar el lado que más nos ayuda y nos conviene.

      El teclado físico ayudó a hacerlo más llevadero. Me regresó a la rutina.

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