El paso del tiempo es inevitable

Entre los recuerdos más vívidos de mi infancia está la noche del 5 de enero de 1979. ¿Por qué recuerdo una fecha tan precisa? Porque fue el día anterior a la llegada de los Tres Reyes Magos, a mis escasos 6 años. Ese día el paso del tiempo era  muy lento. Cumplí con mis obligaciones puntualmente. La cena fue a la hora prevista. No quise ver televisión ni leer. Mi prioridad era ir a la cama cuanto antes.

Deposité mi carta, escrita con anterioridad, en mi zapato derecho. Puse éste en un pasillo que se encuentra en medio de las recámaras y di las buenas noches. Estaba ya familiarizado con los mitos que circulaban entre mis amigos y compañeros. Era imperativo no abrir los ojos ni ver a los Reyes Magos, o todo caería como un castillo de naipes.

reloj digital
No hay forma de parar ni de regresar. Sigue y sigue sin parar

Dormíamos con la puerta abierta lo cual dificultaba la situación. La luz de mi cuarto fue la primera en ser apagada. Vi cómo las otras luces se apagaban una tras otra. Todo era oscuridad. Era el momento de más vulnerabilidad. No quedaba más que cerrar los ojos y quedarme dormido, pero había un enemigo que no había conocido hasta ese momento. Normalmente no lo padezco, pero ese día hizo acto de presencia: el insomnio . . .

Qué es el tiempo

Como sabrán los lectores más asiduos, sin ser científico, ese tipo de temas me apasionan. He leído algunos libros de divulgación científica que hacen que mi mente viaje a lugares inimaginables. Ya había escrito antes sobre nuestra relación con el Universo. El tema de hoy, el paso del tiempo,  ha echado a andar mi imaginación desde tiempos inmemorables.

Existen muchas perspectivas desde las cuales se puede definir el tiempo. Algunas son muy sencillas y otras más complicadas, pero no menos fascinantes *. Para empezar, podemos establecer que en nuestro Universo el tiempo pasa de manera lineal. Los actos preceden a las consecuencias. El pasado precede al futuro.

Suena obvio, pero existen teorías que manejan un “multiverso.” (la existencia de más universos aparte del nuestro). Parece ser que en otros universos, de existir, el tiempo puede ser completamente diferente a lo que conocemos. Esto da lugar a posibilidades extrañas, como por ejemplo que las consecuencias precedan a las causas, o que las memorias se vayan borrando mientras se avanza del futuro al pasado.

La cuarta dimensión

Esquina
De nada sirve la posición si no hay un momento establecido

La Teoría Especial de la Relatividad considera la tiempo como una cuarta dimensión. Si te digo que nos vemos en la esquina de Insurgentes y Félix Cuevas (tres dimensiones), nunca nos vamos a encontrar. Si en cambio te digo que nos vemos en la esquina de Insurgentes y Félix Cuevas a las 4 de la tarde, he añadido una cuarta dimensión. Así será posible disfrutar juntos de un buen café en las inmediaciones de dicha intersección.

La posibilidad de viajar al futuro

De acuerdo a la Teoría General de la Relatividad, es posible viajar al futuro. Esto ha echado a volar mi imaginación desde la adolescencia. Es también un tema que sale a relucir con frecuencia en las caminatas vespertinas con los niños:

Si me subo a una nave que viaja a una velocidad increíble, o si me acerco a un cuerpo con una masa fenomenal, el paso del tiempo será normal desde mi punto de vista. De regreso encontraré que en la tierra pasó muchísimo tiempo. Tal vez mis nietos (que ahora no existen) serán ancianos.

Es un tema muy común en libros y películas de ciencia ficción. Es poco realista con la tecnología existente, pero esto no quita su veracidad. Los relojes de los satélites en órbita alrededor de la tierra están corregidos por “error de relatividad” debido a su velocidad, aunque el error es mínimo.

Me gusta pensar que por haber pasado unas 15,000 horas sentado en aviones soy un poco más joven que alguien que nació en el mismo momento que yo pero que decidió tener una vida más normal y sedentaria. Será, creo yo, solamente una micro fracción de nanosegundo. ** Aún así me siento orgulloso de ser un viajero proveniente del pasado.

¿Y qué hay de viajar al pasado?

Este tema no se me hace fascinante. ¿La causa? La paradoja del viaje en el tiempo, también conocida como la paradoja del abuelo. Esto también ha sido tratado ampliamente en la literatura de ciencia ficción, y dice algo más o menos lo siguiente:

Si viajo al pasado y mato a mi abuelo antes de que éste conciba a mi madre (o a mi padre), dejaré de existir. Si dejo de existir no podré viajar al pasado a disparar contra mi abuelo. Entonces mi madre (o padre) será concebida(o), lo que hará que yo exista y viaje al pasado para cumplir con mi detestable cometido, por lo que no seré concebido… y así, indefinidamente.

escalera
Mejor que solo exista una dirección

Por eso creo que es mejor no viajar al pasado. Sería muy peligroso y estresante. el que lo haga tendrá una gran responsabilidad. Imagino todas las recomendaciones de una hipotética agencia de viajes al pasado, así como el miedo de los viajeros para no afectar al presente. Esto sin tomar en cuenta las macabras intenciones de algunos de ellos. Es mejor vivir al mismo ritmo que el paso del tiempo

La relatividad del tiempo en la vida cotidiana

El cerebro tiene la mala costumbre de hacer del tiempo algo relativo. El 5 de enero es muy lento en los niños, pero el 6 pasa como un rayo. Mis sesiones de ejercicio son un ejemplo: en una hora de caminadora el tiempo pasa muy despacio. Sin embargo, cuando corro en un parque al lado de un río, con gente, árboles, ardillas y un bonito paisaje, la misma hora pasa muy rápido, aunque físicamente el resultado sea el mismo.

Cuando era niño el año escolar era eterno. En estos días pasa como un suspiro.  La renovación de trámites o documentos tales como el pasaporte se vuelve cada vez más frecuente. Sin embargo, por alguna extraña razón, la validez sigue siendo la misma.

El paso del tiempo se acelera conforme pasa la vida. Esto me deja una sensación de urgencia, de que hay que aprovecharlo más. Por eso es importante sacar el máximo provecho de cada minuto en lo posible.

El paso del tiempo es inevitable

Recientemente un amigo me hizo una pregunta: “¿Hasta qué edad crees que vas a vivir?” “Hasta los 93”, dije sin pensarlo mucho. Entonces sacó su teléfono, abrió la aplicación de calculadora e insertó los siguientes datos:

93 – 44 = 49

49 x 365 = 17,885

“Si vives hasta los 93 años te quedan solo 17,885 días de vida.” Quedé impresionado. No esperaba un número tan bajo. Considerando que es imposible controlar el futuro, la respuesta correcta es: entre cero y 17,785 días. Es hora de valorar más el presente.

reloj chueco
Es hora de ponernos a pensar en qué usamos nuestro tiempo.

Desde esta perspectiva nos damos cuenta de que pasamos muy poco tiempo en el mundo. Muchos días se pierden en la rutina, trabajo, escuela, televisión, etc. Llega un momento en que cada día es un duplicado del anterior. Con tan poco tiempo disponible es necesario que todos los días sean especiales. Salir de nuestra zona de confort, sin miedo. Tener más problemas reales y menos imaginarios.

En este Universo nos tocó vivir y hasta donde sé no hay forma de cambiar a otro. Hay que conformarse con el modelo lineal del tiempo. Las causas preceden a las consecuencias y no es posible hacerlo de otra manera. Si se descubriera la tecnología para hacerlo, de todos modos sería poco práctico y peligroso.

Conclusión

El paso del tiempo es fascinante. Los temas de relatividad (física y psicológica), universos paralelos, las paradojas de viajes a otras épocas, o los viajes al futuro en naves excesivamente rápidas se me hacen muy interesantes y los quise compartir con los amables lectores.

El tiempo apremia. No solo es poco sino que en un momento empieza a correr más rápido. Es necesario administrarlo y disfrutarlo. Debemos prepararnos para lo que traiga el futuro. Un cuerpo sano, finanzas sanas y buenos hábitos son armas para aprovechar y atesorar este recurso no renovable que nos fue entregado en un pequeño baúl de oro el día de nuestro nacimiento.

. . . No pude dormir en toda la noche, o al menos esa impresión me dio. En un momento me dieron ganas de ir al baño y no me paré (afortunadamente creo que faltaba poco para despertar). Tenía los ojos cerrados fuertemente y no quería oír ningún ruido.

sillas de espera
¿A quién le gusta esperar? A mí no. Y menos cuando tenía 6 años.

Finalmente llegó la hora de despertar. Increíblemente los Reyes son súper eficientes. El contenido de mi meticulosa carta era una realidad ahí, a un lado de mi zapato +. Mis hermanos también recibieron lo que habían pedido. Deseaba que el paso del tiempo se congelara en ese momento. Mi mamá nos llamó. “A bañarse y a desayunar, que van a llegar tarde a la escuela.” Me esperaba un día muy, muy largo.

Notas

* Las discusiones que trato en este artículo son más bien filosóficas y basadas en lo que me ha fascinado sobre el tiempo y la relatividad. Mis conceptos no serán muy precisos, pero en ningún momento quiero caer en lo seudocientífico. Espero que así sea.

** Esto también lo baso en especulación. Si alguien que sea experto en la materia es lo suficientemente ocioso, sería interesante que pusiera el resultado exacto en la sección de comentarios.

+ En la actualidad no me acuerdo de los juguetes recibidos aquel día. Lo que recuerdo muy bien son las ansias, el insomnio, las ganas de ir al baño y la alegría.

11 comentarios en “
El paso del tiempo es inevitable

  1. La relatividad del tiempo es asombrosa. Aunque su paso es inexorable y preciso, cuando llega la vejez da la impresión de que corre mucho más rápido. Se van las horas, los días y los años a una velocidad increíble. Muy acertado tu artículo.

  2. El tiempo pasa sin importar nada.
    Es verdad, cuando somos niños el tiempo pasa lento especialmente cuando esperamos por algo, pero ahora que tengo hijos me pregunto, en que momento crecieron? !
    Solo queda disfrutar la vida !

  3. Es chistoso. A mí, cuando en mi vida pasan cosas diferentes o yo hago cosas diferentes e interesantes, la vida se me va más despacio. Y cuando caigo en una rutina que no me gusta, el tiempo se me pasa rapidísimo.
    Es como si el tiempo me rindiera más cuando más vivo y más disfruto lo que hago.

  4. Un artículo filosófico, pero muy ameno y, como todos los demás, muy bien escrito. Y las fotos también muy buenas.
    Una prueba de que ya crecimos lo suficiente es que nos damos cuenta de que el tiempo es relativo y de “duración” fijada por la naturaleza de nuestras actividades. Y eso atañe hasta a los Reyes Magos, muy buen ejemplo.

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