El futuro que nos merecemos

Llegué cansado y entusiasmado después de un viaje muy largo. Era mi día favorito de la semana: martes. Lo disfruto mucho porque toca publicar artículo y descanso de mi  ejercicio. Para mi sorpresa, el autobús que me llevaría del aeropuerto a mi hotel en la Gran Manzana tenía Internet. El entusiasmo duró poco. Al conectarme me di cuenta de que el servidor que aloja este blog (y otros sitios bajo mi responsabilidad) estaba fuera de línea. ¿En serio? Ese no es el futuro que nos merecemos.

Envié un correo electrónico a mi proveedor de servicios. No quedaba más que esperar. Tenía que llegar a solucionar ese problema, publicar mi artículo y cumplir con algunos encargos de la familia. Además, cortesía de una cumbre de la ONU, había una gran cantidad de calles cerradas, causando un tráfico espantoso. Me urgía llegar, pero eso no iba a suceder pronto. Sin duda  el Universo conspiraba contra mí

Finalmente llegué al hotel. Le recordé a mi proveedor de mi existencia  y me dijeron que estaban trabajando en el problema. En ese momento las cosas no estaban en mis manos. Las quejas empezaban a llegar. Las contesté, pero necesitaba aclarar la mente.

Aproveché para salir rápidamente a cumplir con los encargos. Regresé convencido de que todo estaría solucionado pero no fue así. Apliqué más presión y cinco minutos después el servidor estaba en línea. Para mi gran satisfacción el blog y los otros sitios reaparecieron en el ciberespacio.

Lleno de felicidad publiqué el artículo, que tenía ya listo. Con eso y los encargos familiares completados, era tiempo de darme un pequeño premio: una hamburguesa con una cerveza irlandesa, en un bar irlandés . . .

Ese escurridizo futuro

Jardín vertical
Hay que trabajar muy duro para buscar un futuro en el que la vida se destaque sobre lo frío.

El futuro que nos merecemos tiene la tendencia de salirse de nuestras manos. Si estuviera en nosotros, todo sería muy fácil. Pero las cosas no son así. Ya había hablado del tema antes y mi conclusión fue que lo mejor es disfrutar el presente.

Todos los días encuentro en el periódico expertos prediciendo el futuro. Se contradicen entre ellos. El problema es que basan sus predicciones en experiencias pasadas, que no garantizan resultados futuros. Evito vehementemente a los oráculos que me quieren decir que todo va a estar bien o que todo va a estar mal. No les creo.

Simplemente no sabemos qué va a pasar. Punto. Es tiempo de olvidar las afirmaciones que hacemos todos los días con seguridad. En nuestras pláticas repetimos las predicciones de dichos oráculos. Peleamos y creamos polémicas basados en eventos que pueden o no suceder. La verdad es que no están en nuestras manos.

El Bitcoin es un claro ejemplo

Recientemente leí dos artículos: uno decía que su precio va a superar los cien mil dólares. Otro predecía su caída espectacular, afirmando que no se trata nada más que de un fraude. Ambos autores son respetados expertos. Sin embargo, sus predicciones eran diametralmente opuestas.

He invertido una pequeña cantidad de dinero en Bitcoin. ¿A quién le hago caso? A nadie, porque no tengo ni idea de qué va a pasar. Debo analizar el riesgo de lo que estoy invirtiendo y no cometer tonterías. Nosotros construimos el futuro que nos merecemos. Nadie más.

Basado en dicho análisis, llegué a la conclusión de que se trata de un instrumento muy volátil, algo así como un paseo en la montaña rusa. A mayor riesgo, mayor ganancia (o pérdida). Decidí entonces mantener una cantidad muy baja en esa divisa. Y solo dinero ganado como ingreso pasivo, siguiendo mis propios consejos de finanzas personales.

Así, si la primera predicción es correcta, disfrutaré algún día de una pequeña fortuna. Si el segundo oráculo tenía la razón, entonces conservaré casa, coche, inversiones, ahorros, familia feliz y amigos.

Mi objetivo al dar este ejemplo es compartir la metodología que considero apropiada para manejar las incógnitas del futuro. Debemos intentar que los resultados de nuestros planes den los mejores resultados, o causen el menor daño. Estamos, de alguna manera, creando el futuro que nos merecemos.

Listos para las eventualidades.

amanecer
De un lado la luz y del otro la oscuridad, lo que no conocemos. Debemos buscar lo bueno en ese lado oscuro.

Empiezo con mis típicas contradicciones. Para crearnos un futuro brillante, es necesario ser pesimistas. Es necesario saber que lo peor puede pasar, y pasa. A nadie le suceden solamente cosas buenas (o malas) en la vida. Es muy común, cuando nos sentimos en la cumbre del mundo, que sucede un evento que nos da una lección de humildad y hasta de dolor.

Para crear el futuro que nos merecemos debemos ser cautelosos y contar siempre con un plan B. No debemos dejarnos llevar por el miedo. Es necesario estar conscientes de que no tenemos ni idea de lo que depara el futuro. Basados en esto, hay que pensar en la probabilidad de que la peor conclusión sea la que suceda.

Si un Ferrari se me pone enfrente.

Si estoy planeando comprar un seguro para mi auto, pienso qué es lo peor que le puede pasar a mi coche. ¿Un golpe? ¿Pérdida total? No. Eso es solo pesimismo a medias; no es suficiente. Lo peor que puede pasar es que le pegue a un Ferrari y que éste sea una pérdida total. Basado en eso, llego a la conclusión de que necesito al menos un seguro de daños a terceros.

Entonces pienso en mi vehículo. No creo que salga de semejante percance sin un rayón. Es tiempo de decidir el tipo de seguro para mi coche. Por supuesto esto también se basa en un análisis. Si tengo una carcacha que está a punto de irse al deshuesadero, la mejor opción será el seguro de daños a terceros. Si en cambio tengo un auto nuevo y caro, consideraré una póliza completa.

Ver el futuro con optimismo

tranvía
No sé a dónde va, pero puedo pensar que a un buen lugar.

Ya analizamos el peor de los casos. Ahora es tiempo de cambiar la perspectiva. No es sano pensar que todo saldrá mal. También es bueno pensar que las cosas saldrán como queremos. Para lograr el futuro que nos merecemos, es necesaria una visión positiva.

Así como es imposible predecir el futuro, es cierto que podemos construir el futuro que queremos. Si nos sentamos a esperar a que lleguen las cosas buenas, nada va a pasar. Es necesario trabajar muy duro, empezando hoy, para influir en nuestro porvenir.

El futuro que nos merecemos se crea con una actitud positiva y optimista, después de haber puesto en la balanza las diferentes posibilidades. Visualizando un futuro mejor, nuestra actitud cambiará. Sin darnos cuenta estaremos modificando el presente y creando automáticamente un futuro mejor.

El futuro que nos merecemos

Hecho lo anterior, es hora de sentarnos a pensar en el futuro que queremos. No estaremos sentados mucho tiempo porque siempre habrá que luchar contra obstáculos, problemas, tragedias y otros eventos. Si hemos considerado algunas de esas eventualidades, contamos entonces con las armas necesarias para enfrentarlas.

No quiero decir que seremos felices con la llegada de las eventualidades. Las sufriremos, por supuesto. Algunas dejarán una memoria imborrable y amarga. Pero si nos preparamos para ellas, las enfrentaremos con realismo y valentía. Entonces, cuando las peores heridas empiecen a dar de sí, habrá que volver a trabajar para buscar el futuro que nos merecemos.

Creo firmemente que esta metodología es más fácil de lo que parece. Será difícil reponernos de eventos terribles, pero al estar preparados nos repondremos más rápido del factor sorpresa. También habrá más tiempo para sentarnos a analizar las acciones que hay que llevar a cabo para enfrentarlos. Así será posible regresar a un panorama optimista, realista y cauteloso a la vez.

Conclusión

Resumiendo en unos cuantos pasos:

  1. No es posible predecir el futuro: no tenemos la menor idea de lo que va a pasar.
  2. Hay que mantener una actitud positiva y optimista de lo que viene.
  3. Debemos estar conscientes de que algo malo pasará en algún momento.
  4. Hay que considerar el peor escenario y hacer lo que esté en nuestras manos para reducirlo o evitarlo en lo posible.
  5. Con las armas adquiridas en el paso anterior, podremos atacar de frente los eventos negativos.
  6. Conscientes de todo esto, es posible trabajar para crear el futuro que nos merecemos.
Marciano en nave
¿Será este el medio de transporte que viene?

El mensaje que quiero transmitir es: una vez preparados para las eventualidades, hay que ver un futuro lleno de colores brillantes, sonrisas, amor, diversión y felicidad.

. . . Frente a una hamburguesa y una cerveza, ya superados los obstáculos anteriores, veía el resto del día con entusiasmo. Al terminar haría una de esas caminatas interminables que tanto disfruto. Unas horas después regresaría al hotel para encontrarme con mis colegas para cenar juntos.

Más tarde, ya de regreso en mi cuarto, vería con satisfacción las estadísticas del artículo publicado hacía unas horas. Me iría a dormir contento porque a pesar de los problemas que hacía unas horas parecían imposibles, el futuro era brillante. Esos eran mis planes.

Lo inesperado llega sin anunciarse

Terminé la hamburguesa. El vaso de cerveza estaba casi vacío. En ese momento la mujer que atendía el bar mencionó algo de un terremoto en México *. Inicialmente no le hice mucho caso porque pensé que se refería al ocurrido unos días antes. No. Este era uno nuevo. En la televisión frente a mí aparecieron escenas de mi ciudad que me causaron alarma.

Pagué precipitadamente y caminé de regreso al hotel. Ni siquiera me di cuenta de que me estaba mojando. No noté la lluvia. Me comuniqué con quien pude. Les transmití la poca información que me llegaba, que era más que la que tenían allá.

Me avergonzó que unas horas antes veía problemas terribles donde no los había. El servidor fuera de línea, la imposibilidad de publicar un artículo que estaba listo. Primer martes sin blog. Todos eran problemas imaginarios. Esto era algo de verdad. Estaba yo lejos, con poca información, y sin poder hacer mucho para ayudar. Mi perspectiva se volteó por completo en unos segundos.

Flag of Mexico
Que te repongas pronto y que el futuro sea brillante

Nota

* Al preparar el artículo debatí internamente si debía hablar del terremoto. El evento es muy reciente, las memorias son todavía frescas. Decidí hacerlo como un humilde homenaje a todas las personas que fueron directa o indirectamente afectadas en todas las zonas golpeadas por los sismos ocurridos en septiembre de 2017.

8 comentarios en “
El futuro que nos merecemos

  1. Muy realista tu artículo de hoy. Quién te iba a decir hace unos años que tu trabajo te llevaría a ese lugar y que allí compararías las angustias exageradas de no haber tenido internet un rato con la situación horrible de tu ciudad. Buena idea mencionar los terremotos que nos tienen tan tristes.

  2. Efectivamente hay muchas cosas que salen de nuestras manos, como los fenomenos de la naturaleza. Pero Mexico ha demostrado su fuerza, con union y solidatidad y estamos unidos con oraciones y fe que saldremos adelante

  3. Sí, el futuro es algo que parece a nuestro alcance y a veces algo lejano.
    Muy bueno el artículo y muy buena la comparación entre los problemas del servidor y el terremoto del 19 de septiembre. además, muy bien escrito y con fotos bonitas. Felicitaciones.

  4. Si mi Alex creo que la realidad es diferente a la que a veces creemos que va a ser , es por eso que el bienestar espiritual será importante cuidar , este bienestar es como una paraaguas en una tormenta , nos mantienes muy secos pero en algunas partes nos mojamos ,
    Por esto creo que es lo que pasa día a día , lo que para nosotros es un problema para otros es una oportunidad o es fortuna ,
    Si se nos poncha una llanta de coche para nosotros es problema pero para el señor que arregla neumáticos es una fortuna , un cliente más , así que a tomar todas las situaciones de la vida como vengas y a afrontarlas de la manera tranquila posible

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