La búsqueda de la improductividad

Los domingos en la tarde eran especiales para aquel niño. Consideraba que tenía tiempo suficiente para disfrutar la parte final del fin de semana. Sus amigos estaban en comidas familiares, por lo que él estaba solo. Todavía era temprano para preocuparse. Tuvo todo el fin de semana y no había hecho su tarea. Ya habría tiempo para eso. Ahora, a sus 44 años, extraña aquellos ociosos días. Es tiempo de hacer algo e iniciar la búsqueda de la improductividad.

Aquellos improductivos momentos empezaban como a las tres de la tarde, después de comer. El niño salía de su casa y se ponía a caminar. Sin tener siempre un destino específico, la mayoría de las veces terminaba en la sección de juguetes del supermercado cercano. A la mitad de camino se sentaba en una pequeña barda. Su objetivo era pasar un rato viendo aviones que acababan de despegar o que se aproximaban al aeropuerto *.

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El 727 de Mexicana era mi favorito. Desde mi rincón lo veía pasar ya muy alto
Típica tarde dominical en la Ciudad de México. En el horizonte, por encima de los cerros, el cielo se veía cerrado y oscuro. La tormenta en formación anunciaba sus agresivas intenciones. Le daba la impresión de que todos los aviones volaban hacia aquellas nubes amenazantes. Se estremecía y pensaba que aquellos pilotos debían ser muy valientes.

A esa edad la diferencia entre una vida productiva y una improductiva no importaba. Los domingos eran un día para disfrutar. Especialmente en la tarde, cuando, sentado ahí, soñaba con un futuro lleno de emociones. No era consciente de la búsqueda de la improductividad, pero la había encontrado con gran facilidad. Las cosas cambiaron con el tiempo.

Reporte en la lucha contra la desidia

En uno de mis primeros artículos hablé sobre una lucha que he librado durante toda mi vida: la lucha contra la desidia. Entonces prometí encontrar una solución a aquella interminable batalla. Los resultados no han sido óptimos. Soy consciente del problema y eso me ha dado una gran ventaja contra mi invisible enemigo. Sin embargo, la victoria definitiva se divisa todavía en la distancia, como aquellos aviones de la infancia.

En busca de resultados

¿Qué relación tienen la desidia y el tema de hoy? Mucha. La vida se ha vuelto compleja. El querer constantemente sentirme productivo no ha ayudado. Se acumulan responsabilidades, obligaciones y hasta pasatiempos. Entonces siento que se me viene el mundo encima. Contrarresto esto con letargo e inactividad. La búsqueda de la improductividad será una poderosa arma en esta “guerra de los 44 años” (y contando).

Aquí hay algo que no tiene sentido. Alejandro ha buscado siempre ser un miembro productivo de la sociedad. Ahora cambia de parecer y se lanza en una cruzada por la búsqueda de la improductividad…

Me explico

banca en pasto seco
Excelente plataforma para dejar pasar el tiempo y alimentar la improductividad. Me parece perfecto

El ser humano es explorador por naturaleza. La búsqueda de nuevas metas nos emociona. Con valentía buscamos nuevos conocimientos y enfrentamos difíciles retos. Esta actitud es muy positiva y no debe cambiar. El cambio que propongo consiste en no ponernos constantemente en esa situación, en que no toda actividad debe ser provechosa. En resumen, darnos un merecido descanso.

Si no lo hacemos, inevitablemente entraremos en un estado de letargo y la desidia tomará el control de la situación. Mi propuesta no es la búsqueda de la improductividad en todo momento. Esto sería un mal consejo e iría en contra de mis principios.

Si nos concentramos en nuestros objetivos más importantes dejando a un lado otras actividades “productivas”, habrá más tiempo de disfrutar de un buen café con los amigos, o de disfrutar de  los pequeños detalles. Esto incluye, por supuesto, recuperar la capacidad de filosofar en las nubladas tardes dominicales.

Espero sinceramente que mi búsqueda de la improductividad no se confunda con la búsqueda de la mediocridad. El objetivo es reducir tareas para concentrarnos en lo más importante. Así damos tiempo para descansar, divertirnos, o ejecutar procesos creativos que requieren de una mente despejada.

Propongo eliminar los remordimientos causados por ver pasar aviones un domingo en la tarde. O los que provoca la lectura de un libro adictivo (ampliamente recomendable) un martes, haciendo que la escritura de este artículo sea una emergencia (como lo es cada semana).

La búsqueda de la improductividad

Cambiemos el concepto de productividad que tenemos. Por obligación y por necesidad pasamos horas en actividades interminables en la casa o en el trabajo. Cuando tales actividades no sean necesarias, ignoremos esa sensación constante de que falta algo, de que no estamos haciendo todo lo que debemos.

Camastro
Así, cómodamente bajo el sol pueden salir las mejores ideas. Y si hay un libro de por medio, mejor

Las grandes ideas surgen como por arte de magia durante reuniones, caminatas y ratos de ocio. Los momentos que tachamos de improductivos pueden darnos grandes sorpresas. No los desaprovechemos.

Para llegar a esto debemos simplificar la vida. Menos complicaciones equivalen a más tiempo libre. Ya que lo obtenemos, hay que tener cuidado de no desperdiciarlo con la televisión u obsesionándonos con las últimas noticias. Debemos alimentarlo con ratos de ocio, esparcimiento y una constante búsqueda de nosotros mismos. Esto se logra eliminando ruido, tareas redundantes,  pertenencias innecesarias y en general cualquier cosa que requiera alto mantenimiento o que cree complicaciones innecesarias.

Algunas propuestas

El tema de simplificar la vida ya lo traté en el pasado, donde incluí una lluvia de ideas para ayudar en esa tarea. Los puntos tratados en aquella entrada también aplican en esta. A continuación agrego unos cuantos más:

  • Reducir las obligaciones al mínimo para concentrarnos en lo realmente importante.
  • Librarnos de deudas y gastos innecesarios. Muy importante en la búsqueda de la improductividad: sin preocupaciones económicas es más fácil centrarnos en lo que nos gusta.
  • Simplificar ingredientes y recetas. Artículos naturales (los que vienen sin marcas ni etiquetas), platillos ricos, saludables, sencillos y con poco tiempo de preparación.
  • Eliminar actividades caras, complicadas o que requieran de larga preparación. Lo sencillo siempre es mejor.
  • Ser más honestos. Mentir complica la vida y trae consigo un efecto dominó que termina adueñándose de la mente.
  • Evitar a personas tóxicas. Nos ofrecen un panorama negro e imposible de la vida. Succionan la energía que tenemos. Nos quitan tiempo.

Conclusión

La búsqueda de la improductividad nos hará más productivos al final del día. En algún lugar leí un experimento que me parece muy bueno:

  1. Escribir una lista de tus 25 metas más importantes.
  2. Eliminar las últimas 20 y concentrarnos en las primeras 5.

No he salido victorioso en la lucha contra la desidia. Pero estoy convencido de que estas reflexiones me guían en la dirección correcta. Puede que la búsqueda de la improductividad suene contraria a la filosofía del blog. Nada está más lejos de la verdad. Espero haberme explicado correctamente y haber transmitido a los amables lectores el mensaje de que algunas veces menos es más.

Alberca
Alberca, piscina, pileta o como la llamen. Así dan ganas de luchar contra la productividad

No llovió a pesar de las negras nubes. Después de fantasear con los juguetes del supermercado, el niño emprendió el regreso. En el camino se sentó en la misma barda para contemplar el cielo, ahora rojizo, que pintaba de tonos cálidos las nubes que se disipaban. Vio pasar unos cuantos aviones más. Se preguntó, como siempre, a dónde los llevarían esos valientes pilotos. Un rato después retomó el camino de regreso a su casa.

Ahí lo esperaba la realidad: la tarea que no había hecho durante el fin de semana. La papelería, cerrada en domingo. El pánico hizo acto de presencia, como cada domingo.  El hombre de 44 años ahora se da cuenta de que era un pánico innecesario. Al final recuerda más las tardes de ocio. Las tareas no eran tan importantes. Los momentos improductivos, sí.

Notas

* Las salidas sobre el área urbana de la ciudad de México son por las pistas 23. Las aproximaciones que sobrevuelan la ciudad son a las pistas 05. La dirección de despegue y aterrizaje en aeropuertos cambia de acuerdo a la dirección del viento. Normalmente, disfrutaba más ver a los aviones en aproximación (pista 05). Por alguna extraña razón, los domingos en la tarde prefería ver las salidas (pista 23). Sentía una extraña mezcla de emoción y melancolía al verlos perderse en las nubes o en el cielo rojizo del atardecer con rumbo a destinos exóticos y desconocidos.

9 comentarios en “
La búsqueda de la improductividad

  1. Muy interesante artículo, con gran dosis de emotividad. Y es cierto: cómo nos preocupamos por llenar los días con tareas innecesarias. Concentrémonos en lo realmente importante. Otra vez, te felicito.

  2. Cierto. Mejor concentrarse en lo importante que andar como gallina sin cabeza todo el dia.
    Y esos momentos “improductivos” pueden darnos ideas y dirección, como le pasó a aquel niño en aquellas tardes domingueras.

  3. Un buen ejercicio nostálgico: ver aviones, fantasear con juguetes, sentarse en una barda. Todo eso que parecía improductivo sirvió ahora para hacer un interesante artículo de tu blog. Felicitaciones

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