La fachada de las finanzas personales

Nunca olvidaré el día en que recibí mi primer sueldo. Fue una sensación irrepetible. Mi ingreso actual es más sustancioso que el de ese día. Sin embargo, nunca volví a sentir la misma alegría de aquel día al recibir mi salario. El mundo ha cambiado. En ese entonces recibía un cheque. Ahora recibo un mensaje en mi teléfono informándome de la transferencia de mi sueldo a mi cuenta corriente. La emoción no era por el cheque en sí, sino por lo que representó. Ese día empecé a construir la fachada de lo que esperaba serían unas bien merecidas vacaciones.

Siempre he buscado la independencia financiera. Por eso, en unas vacaciones de verano cuando cursaba yo el bachillerato, decidí que eso de andar pidiendo dinero en casa debía terminar (bueno… durante las vacaciones). Por ello me decidí a buscar trabajo… y lo encontré. Conseguí un empleo temporal como acomodador de zapatos en una conocida tienda departamental, recibiendo el sueldo mínimo.

Mi plan era simple: ahorraría la totalidad de mis ingresos. Usaría entonces el dinero para pasar unos días en la playa. Compartí mis intenciones con dos amigos, quienes aceptaron acompañarme en mi aventura. Lamentablemente, cerca de la fecha del viaje, ambos me informaron que les sería imposible efectuar el viaje. ¿Era el final de mis vacaciones? ¿Tendría que ir solo a la playa?

Es completamente posible

Este artículo es la explicación en detalle del cuarto paso en la popular serie de Finanzas personales según Alejandro. Hasta ahora, hemos completado los siguientes pasos:

fachada en construcción
Con paciencia, la fachada irá tomando forma y el resultado será espectacular.

La función de la fachada es puramente estética. No es necesaria para que nuestro edificio sea resistente. Aún así, no deja de ser importante. Vivir en un lugar con cimientos adecuados, una construcción sólida y una estructura fuerte, pero mostrando ladrillos grises y vigas que muestran el paso del tiempo no es lo óptimo. Hoy haremos que nuestras finanzas sean bonitas y presentables. ¿Cómo se hace esto?: ahorrando.

¿Cómo ahorro?

Lograr que la fachada sea bonita requiere un poco de trabajo. No se asusten, por favor: en realidad es un esfuerzo mínimo. De hecho, es extremadamente simple. Un poco de trabajo repetitivo cada mes o quincena (dependiendo de cómo nos pagan) es lo único que se necesita.

¿Qué pasa si mañana que lleguemos a nuestro trabajo nos informan que a partir de hoy nos bajarán el sueldo un 10%? En lo personal, me daría mucho coraje y me enojaría. Cuando pase mi berrinche, tendré que pensar en cómo me voy a adaptar a mi nueva situación. En caso de que esta bajada afecte mi calidad de vida, empezaré a buscar un nuevo trabajo, mientras sigo en el actual. Pues bien: la mala noticia no vendrá de nuestro jefe sino de nosotros mismos.

La metodología

La próxima vez que recibamos nuestro tan esperado sueldo, nos descontaremos inmediatamente el 10% de lo recibido. Lo haremos a un lado. ¿Dónde lo ponemos? En una cuenta de banco independiente de la que usamos normalmente, y que sea de difícil acceso. Los lectores que tienen negocios harán lo mismo con el ingreso que reciban.

Esta cuenta se abrirá preferentemente en otro banco. No contará con tarjeta de débito o de crédito ni con chequera. Su única función será recibir una transferencia el día de nuestro pago. De ahí, cuando pasemos al próximo nivel, se irá a un portafolio diverso de inversiones.

El 10% es lo mínimo. Puede ser más. Si es posible, debería de ser de un 35 o hasta de un 50%. Sea lo que sea, una vez hecha la transferencia nos olvidaremos de ese dinero por completo. Si al final del mes estamos en problemas, habrá que hacerle como podamos, pero ese dinero no me lo tocan. Este punto no es negociable y es lo que va embellecer la fachada de nuestras finanzas personales.

¿Se debe ahorrar más?

semáforo
Cada paso realizado para mejorar las finanzas personales da luz verde al siguiente.

Por supuesto. Aparte del 10% (o más) mencionado anteriormente, debemos de ahorrar cualquier ingreso extra. Esto incluye bonos, aguinaldo, ganancias de negocios adicionales e ingresos pasivos. Si más de un miembro de la familia trabaja y un solo sueldo es suficiente para vivir bien, el menor de ambos se debería de apartar en su totalidad.

¿No es esto algo extremo?

Si no hubiéramos cumplido los pasos anteriores de esta serie, sí sería extremo. Ahora veamos las cosas desde la siguiente perspectiva:

  • Vivo de acuerdo con mis posibilidades. Estoy consciente de mi situación y soy realista.
  • Estoy completamente libre de deudas. El auto y la casa están pagados (o rento). Las tarjetas de crédito se pagan cada mes religiosamente.
  • Cuento con un fondo de emergencia. Vivo con la tranquilidad que me da un colchón para enfrentar las sorpresas que me dé la vida.

Desde este punto de vista, nuestra situación económica está prácticamente resuelta. Hacer a un lado los ingresos mencionados ya no suena tan extremo. No hay deudas y no tenemos la mínima intención de adquirirlas.

No deseo que esto se confunda con una vida de avaricia y de quitarnos diversiones. Todavía contamos con el dinero que no se fue a la cuenta prohibida (la mencionada antes). Al tener menos obligaciones financieras, nuestros gastos regulares son menores. De aquí saldrá el dinero para comprar un coche, para el teléfono de nuestros sueños, o para unas vacaciones paradisíacas.

Lo que ahorro es muy poco. ¿Vale la pena?

Por supuesto. Muy poco es mejor que nada. Así se empieza a construir la fachada de lo que será un edificio bello, resistente y funcional. Esa pequeña cantidad es una semilla que irá creciendo porque ese dinero no se quedará abajo del colchón. Lo vamos a poner a trabajar y a lo largo de los años, se va a convertir en una pequeña fortuna.

La progresión profesional o de negocios es idealmente ascendente. La gente joven empieza con trabajos no muy bien pagados. Conforme progresa en la vida profesional, el ingreso se incrementa. Lo mismo pasa con la gente de negocios. Sus empresas deberían normalmente crecer y proporcionarles un mayor ingreso.

Cuando se llegue a una etapa más avanzada, el hábito del ahorro será parte natural de la persona. Se seguirá practicando a lo largo de la vida. Aún así, las cifras casi despreciables que se ahorraron al principio se habrán convertido en una suma más que considerable después de treinta o cuarenta años.

edificios bonitos
El resultado final es bello y presentable

La fachada es un componente esencial en las finanzas

El fortalecimiento logrado con los pasos anteriores se complementará con el ahorro. Esto se traducirá en una vida tranquila y menos estresante. Tendremos la oportunidad de buscar mejores opciones, ya que la subsistencia no depende de nuestras actividades (trabajo o negocio). Iremos al trabajo de nuestra preferencia sin pensar únicamente en la subsistencia económica.

El esfuerzo requerido en este paso es mínimo. El proceso es prácticamente automático. Dedicando una media hora al mes o a la quincena lo podemos llevar a cabo. El esfuerzo inicial se reduce a abrir una cuenta de banco. Los buenos hábitos deben ser simples. Por ello no considero complicados sistemas de ahorro o contabilidad. Sé que de otra manera la desidia ganaría.

Lo único que pido es paciencia. El ahorro parecerá insignificante al principio. Pero repetir estos monótonos pasos de manera constante, mes con mes, durante años, tendrá consecuencias sorprendentes.

El peligro de este sistema es que cumple con dos requisitos:

  1. Extremadamente simple
  2. Absolutamente aburrido

Así, de manera sutil, el dinero se juntará y se convertirá en una bola de nieve. Llegará el momento en que trabajará para nosotros, generando aún más. Pero no nos adentremos más en este tema. Esto es ya materia del próximo artículo de la serie.

Conclusión

flush
Tanto en el baño como en las finanzas, se deben evitar los sistemas complicados. La simplicidad es básica

La fachada de las finanzas personales es tal vez el paso más importante de todos. Sin embargo, no se puede realizar si no se han completado los anteriores.

No sirve de nada ahorrar por un lado mientras por el otro nos comen los pagos del coche o de las tarjetas. Igualmente, al no contar con un fondo de emergencia, corremos el peligro de tener que usar todos nuestros ahorros para cubrir casos imprevistos.

De ahí la importancia de hacerlo en orden, de manera simple y con paciencia. Tampoco se debe perder la capacidad de tener un nivel de vida adecuado. La capacidad de darnos algunos lujos que vayan de acuerdo a nuestras posibilidades es también crucial.

. . . Habiendo dejado atrás las viejas disputas territoriales, decidí invitar a mi hermano para que me acompañara en mis merecidas vacaciones. Fuimos a las hermosas playas de Zihuatanejo. Fueron unos días divertidos y relajantes en preparación para el siguiente año escolar.

Más de un astuto lector notará que gastar los ahorros de mi primer trabajo en unas vacaciones es contrario a lo que aconsejo en esta entrada. Tienen razón. Seguí viviendo como un parásito ese verano y otros más. Me llevó muchos años aprender lo poco que entiendo de finanzas personales. Al fin y al cabo en este blog, echando a perder se aprende.

Nota:

Mis consejos están basados en lo que me ha funcionado, o en lo que pienso que va a funcionar. En ningún caso sustituyen la asesoría financiera proporcionada por profesionales. Si seguir mis consejos lleva a pérdidas, no es mi culpa. Si lleva a ganancias, es gracias a mí, por supuesto. (Ver aviso legal.)

 

10 comentarios en “
La fachada de las finanzas personales

    1. Ahora, ya sin bromas, te digo que has ahondado mucho en el tema de las finanazas y lo que me sorprende es que, aunque los publicas intercalados, no pierden coherencia. Son un gran ejemplo que procuraré seguir. Te felicito.

  1. Muy bien el artículo, pero se me ocurre que hay que ahorrar en monedas fuertes, no en nuestra moneda blandengue que se devalúa con cierta frecuencia. Los intereses bancarios creo que nunca compensan la devaluación. Muy buenas fotos, felicitaciones

  2. Hola Alejandro, muy didáctico el artículo. Lo comparto con mis hijos mayores que están empezando a trabajar para que construyan una sólida fachada. Un abrazo!

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